Las Casas de Esper, pertenecen a la población de Ardisa. Está afincado en un altozano muy visible, rodeado de almendros, algunos olivos y
pinares. En verano, como en casi todos los pueblos de la zona,
aumenta su población considerablemente, disfrutando de su entorno y de las modernidades que hacen la vida mas agradable, con sus parques y piscinas.
En su término, existen abandonadas unas minas de cobre que fueron importantes y cerca de la Ermita de Miramonte, restos de un poblado íbero. Hoy, 11 de febrero, despues de visitar Ardisa, es motivo obligado saludar en su barrio de las Casas de Esper a quienes siempre agradecen las visitas, como los Hermanos Sanchez o Lorenzo Buen, que muy gustosos me acompañan hasta la vieja Carrasca y en otro momento iremos a la mina de cobre.