Hoy, 27 de febrero de 2026, dedicamos este recuerdo a José Luis Monguilod Ramón, fallecido en el día de ayer, quien en la Semana Santa de 2016 asumió la responsabilidad de instalar en el cementerio, dentro del jardín acondicionado por el Ayuntamiento, el histórico Vía Crucis de la Llana, datado en el siglo XVI.
Con profundo cariño volvemos a evocar su memoria y su legado. Su entierro, celebrado con gran emoción, estuvo acompañado —como lo estuvo el de su padre— por la Banda de Tambores de la Cofradía del Silencio, en que ambos fueron presidentes de dicha cofradía.
D. E. P., José Luis.
Restaurado el Viejo Calvario de la Llana (post escrito en el año 2016)
Existió en la plana de San Sebastián o de la Llana, ya que con los dos nombres es conocidísimo este lugar; pero en época medieval era el lugar donde se iba a rezar a San Sebastián o a San Roque, pués ambos mantenían sus imágenes en la misma Ermita, desde que una epidemia de Peste Negra hizo estragos entre la población ejeana en 1834, y fue San Roque quien mitigó aquella epidemia.
Ante tan alta mortalidad, producida por desconocidas enfermedades transmisibles, la ermita que se había levantado en 1496 tuvo que ser derruida, creando en ella y sus exteriores el primer cementerio fuera de las iglesias, como habían decretado las autoridades en 1804 en las Cortes de Cadiz.
En pie quedaron las tres cruces que conformaban un Calvario desde los años 1700, con signos de deterioro e impidiendo el crecimiento urbano del Barrio de La Llana, acompañadas de varias cruces de épocas posteriores, realizadas algunas de piedra y la mayoría de hormigón, formando un largo Viacrucis, que la religiosidad popular visitaba con frecuencia, especialmente en La Semana Santa de cada año.

Fue un acierto, que en 2016, la Asociación de Cofradías, integradas por nueve de ellas y con más de 1600 ejeanos, Cofrades de las mismas, tomasen la iniciativa de trasladar aquel antiguo Calvario a una zona ajardinada, que el Ayuntamiento ejeano había creado dentro del Cementerio Municipal.
Hoy he visitado el lugar y las viejas cruces de época medieval, restauradas por la familia Abadía de Uncastillo, amigos del presidente de la Cofradía del Silencio, José Luis Monguilod , colocándolas en sus basas originales y manteniendo la belleza de su antigüedad en esa rinconada llena de Paz y sosiego, entre edificios mortuorios y el pinar.
¡Gracias a todos cuantos habéis aportado todo el cariño por mantener vivo, en el Cementerio Municipal, nuestro antiguo Calvario del Barrio de La Llana!


Restaurado el Viejo Calvario de la Llana.





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